La industria naval peruana va viento en popa. No es para menos, Sima quiere convertirse en una empresa peruana líder en el sector metalmecánico, capaz de ofrecer bienes y servicios a competentes compañías privadas nacionales y extranjeras. ¿Es posible que lo logre? Sí, asegura su director ejecutivo, contraalmirante AP Jason Saavedra Paredes, pues cuenta con un astillero capaz de satisfacer la demanda que exige la construcción de una compleja embarcación. Posee también el know how; es decir, 50 años de experiencia en diseño y toda la línea de producción (maquinarias, profesionales, técnicos y obreros) moderna.
“Hoy estamos en una posición muy competitiva en el ámbito regional, y diría que también mundial porque, por ejemplo, ganamos licitaciones internacionales en Panamá que la autoridad del canal las convoca en el mundo entero.”
El contraalmirante se refiere a la construcción de dos remolcadores que realizó el Sima el año pasado y por el que Panamá pagó 36 millones de nuevos soles, y de seis gánguiles, cuya licitación ganó este año y le costará al mismo cliente 26 millones de nuevos soles.
Los remolcadores, explica Saavedra Paredes, son naves de apoyo para que los grandes barcos de carga mercante amarren a puerto, porque a causa del tamaño pequeño de algunas bahías no pueden hacerlo.
Mientras, los gánguiles son unas barcazas grandes, como de 80 metros, que transportan piedra, arena y otros materiales del fondo marino hacia altamar.
En la actualidad, se remueve el fondo del mar del canal de Panamá por medio de dragados, porque está construyéndose el nuevo. Es un orgullo saber que en la licitación, Sima compitió con astilleros estadounidenses, españoles, australianos, brasileños y chilenos, a los que les ganó.
Remolcadores
A Chile exportó también dos remolcadores el año pasado. “Una empresa privada chilena, operadora de remolcadores, confió en nosotros”, recuerda el almirante; asimismo, ganó dos licitaciones que convocó el Ministerio de Obras Públicas, que todavía no le han sido adjudicadas.
“Hemos presentado al tribunal de adquisiciones de Chile nuestro reclamo para que se nos otorguen esos dos contratos. Uno es de 60 millones de dólares y el otro de 25 millones.”
La competitividad de Sima, en estos momentos, tiene justa explicación en la historia, cuando a mediados del siglo XIX empezaron las primeras reparaciones navales, y en agosto de 1844 se crea la Factoría del Estado por decisión de Ramón Castilla, entonces presidente del Perú.
Fue el primer establecimiento de esas características en América Latina. El mariscal había empezado las gestiones para adquirir el primer buque de guerra a vapor para la Armada Nacional, Rímac, y creyó necesario crear una corporación que se encargase del mantenimiento y construcción de lo que él avizoraba sería la fuerza naval del Pacífico.
La ambición del militar se convirtió en política de Estado, y la factoría se reglamentó, mejoraron sus instalaciones, construyeron buques, y a mediados del siglo XX se creó el Servicio Industrial de la Marina. Durante el gobierno militar se amplió hacia Iquitos y Chimbote; y a puertas del XXI se convirtió en empresa estatal de derecho privado del sector Defensa.
Hoy, Sima es un astillero que atiende buques de guerra, barcos comerciales, de transporte, remolcadores, de apoyo logístico a la exploración petrolera. Al área minera también le ofrece bienes y servicios, y apoya la inversión social del Estado que requiere productos de metalmecánica también, como puentes, por ejemplo.
Proyectos
Sima tiene más de 300 proyectos en funcionamiento, y uno de los más importantes, para el director ejecutivo, es el relacionado con Chavimochic, en el que recibió el encargo de construir el segundo sifón Virú: una tubería de tres kilómetros y medio de largo y tres metros de diámetro que ampliará la frontera exportadora a 144 mil hectáreas.
En buen romance: se ampliarán las áreas cultivables y por el verde resultado habrá más empleo y divisas. “Es un proyecto nacional que repercutirá en nuestra economía”, precisa Saavedra Paredes.
Otro proyecto es el que desarrolla para la Corporación Pesquera Inca SAC (Copeinca). Este consiste en la construcción de tres embarcaciones modernas para pesca. La empresa privada apostó por un nuevo concepto de operatividad: barcos más veloces, con mayor bodega, más frío y con menos tiempo en el mar.
“Debido a las cuotas de pesca, determinadas por el Ministerio de Producción, esta empresa peruana desafía una visión de inversión. Estas embarcaciones son más grandes que las bolicheras tradicionales, pues pesan 800 toneladas.”
Sima orienta sus bienes y servicios al desarrollo y también a la defensa, pues repara la escuadra peruana completa, los buques de la Marina de Guerra, lo que genera una rentabilidad social altísima, porque no se le cobra utilidad, y el Estado ahorra dinero para mantenerla. También construyó buques para la Marina en los astilleros del Callao, Chimbote e Iquitos. La ley lo permite.
Servicios
1 Brasil es una potencia en la industria metalmecánica naval y marina, en la región.
2 El Perú, a través del Sima, se ha posicionado en esa línea, y también en bienes y servicios para el desarrollo.
3 Por ejemplo, exportó a Brasil, Costa Rica y Chile, centrales hidroeléctricas; y a Panamá, en licitación internacional, bienes navales. (Susana Mendoza Sheen – El Peruano)
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